17 oct 2018

Once upon a time there was a paradise called Honduras!

Once upon a time there was an impoverished and sunken Honduras faced with an undeniable atmosphere of violence and social insecurity, and the problems were worsened by a low standard of living. This reality is rejected by many and ignored by others; perhaps those who do recognize the problem lack incisive judgment, social objectivity and impartiality. There are also many who lack a social conscience; insipid citizens who are absorbed in a distorted image of social communication in a society increasingly corroded and degenerated.

As a recent World Bank report notes, Honduras is among the 3 most economically unequal countries in the world next to South Africa and Haiti. It is evident the lack of investment, unemployment / underemployment and the reduced economic activity. These variants does not match with the data provided by government authorities, which cynically shows exorbitant figures and a robust, growing and sustainable country.

At the national level, the unemployment rate is around 6.7% and an alarming underemployment rate of 44% of the working population, who, despite generating income, do not reach the minimum established by law. After a millionaire government investment ($181 million US dollars in social protection programs in the last 3 years), the national poverty rate increased by 1.5%. In only the first half of 2018, Honduras counted nearly 2,000 violent deaths. According to the FOSDEH, about 69% of the population lives in poverty and around 40% in extreme poverty [households with a single parent, child labor and sexual exploitation in the streets, organized crime and criminal gangs that operate with vast territories, enormous difficulties in obtaining drinking water, electric power, food, decent housing, health and basic education]. 

A report from the Immigration and Customs Enforcement Service of the United States of America, the National Institute of Migration of the United Mexican States, the Consular and Migratory Observatory of Honduras [Conmigho] and the Consular Network of Honduras accredited abroad, indicated a decrease of 30.8% of the Honduran migratory index in 2017 and they attributed these results to the wholistic approach of the Honduran government together with international diplomatic strategies. 
Contrary to these figures, two days ago a caravan of almost 2,000 Hondurans left for the United States of America from the north-western part of the country. This huge group of Hondurans seeking asylum includes children, the elderly and many people with physical disabilities. These Hondurans justify this exodus by referring to the lack of security and the poor quality of life for the majority of Hondurans. The caravan continues despite the recent declarations of the governments of Guatemala, Mexico and the United States of America who demand compliance with their immigration laws.

To be continued...

¡Érase una vez la salud en Honduras!

A mediados del siglo pasado surgieron varias declaraciones internacionales que defendían los derechos fundamentales del ser humano, entre estos derechos básicos y fundamentales, la salud fue indiscutible, ya que esta nos permite acceder a derechos mas complejos como el social y el político. La salud es un bien social, se comporta como un índice del bienestar y equilibrio de la comunidad y el individuo. La sociedad debe aspirar a mejorar continuamente este nivel de salud mediante acciones enérgicas sin distinciones entre sus individuos y la relación con el ambiente; por lo cual esta transformación no debe limitarse sólo a instituciones sanitarias o gubernamentales, ya que excluye gran parte del contexto social. Una reforma sanitaria requeriría una intromisión absoluta que busque implementar protocolos y doctrinas de salud acordes a nuestras necesidades sociales, renovación de toda estructura físico-virtual obsoleta o precaria y finalmente el establecimiento de  nuevos modelos gerenciales con financiamiento que garantice su desempeño óptimo.  [ Rev Med Hond 2004; 72:110-113 ]

En Honduras se observa desde hace varias décadas un deterioro físico, financiero y organizacional de toda la red sanitaria nacional, además que algunos sectores demandan por una rápida privatización del servicio asistencial de salud, sin que antes se evalúen todas las aristas y escenarios posibles de una realidad nacional caótica. La rudimentaria red de salud en Honduras si cuenta con algunos programas competentes, entre estos y quizás mi favorito el Programa Ampliado de Inmunizaciones o PAI, el cual ostenta enormes resultados, mayor alcance nacional y sostenibilidad auspiciada por organizaciones gubernamentales y no gubernamentales. Con una infraestructura deficiente en hospitales y centros de salud, una atención médico-sanitaria que no cumple la calidad y la cobertura requerida, la imperiosa necesidad de inversión equitativa en estructura-equipamiento y el casi nulo mantenimiento de dichas infraestructuras durante décadas son algunas de las variantes que caracterizan nuestra red de salud.

La Secretaría de Salud Hondureña cuenta con 1,635 establecimientos públicos de salud: 7 hospitales nacionales, 6 hospitales regionales, 16 hospitales de área, 436 CESAMO (centro de salud con médico general y odontólogo), 1,078 CESAR (centro de salud rural, atendidos por un médico o por una enfermera), 74 clínicas materno-infantil, 3 clínicas de emergencia periférica (CLIPER) y 15 CEO (centros escolares odontológicos). El IHSS (Instituto Hondureño de Seguridad Social) cuenta con 2 hospitales, 7 clínicas periféricas, 1 centro odontológico, 2 centros de medicina y rehabilitación y 1 centro de para atención del adulto mayor. Esto representa 10.1 médicos/ 10,000 habitantes, 9.5 camas hospitalarias/ 10,000 habitantes, 0.4 hospital/ 100,000 habitantes, 2.1 unidades de tomografía computarizada/ 1 millón de habitantes y 0.7 unidades de radioterapia/ 1 millón de habitantes. El gasto total en salud como porcentaje del Producto Interno Bruto-PIB es solamente un 8.5% y representa sólo el 11.5% del presupuesto anual hondureño. El sector privado cuenta con 1,131 establecimientos de salud. [tomado de artículo] 

El gobierno Hondureño publicó recientemente un decreto legislativo con el propósito de intervenir el sistema nacional de salud, mediante la creación de una junta interventora sujeta a presentar un informe trimestral y enfocado fundamentalmente en corregir toda la red sanitaria. 
Diariamente en los centros asistenciales se margina a gran parte de la población a comprar todos los insumos y medicamentos desabastecidos en reiteradas ocasiones -ejemplo: acetaminofén, antihipertensivos, hipoglucemiantes orales, antiinflamatorios, insulina, antibióticos, yodo, algodón, jeringas, sábanas, set de cirugía menor/mayor, etc.-, además de confiar en los internos y médicos en servicio social sometidos a una enorme carga laboral y administrativa -¿Dónde está el personal profesional contratado que devenga un salario?-, afrontar las huelgas constantes por médicos, enfermeras, personal administrativo-asistencial, sufrir en carne viva la protocolización infructuosa de los procedimientos y normas en hospitales y centros asistenciales -infantes muertos por diarrea no rehidratada a priori por un estudiante o interno carente de supervisión por el médico de turno, caso complejo en menor de 5 años con neumonía complicada aún no recuperada después de breve estancia hospitalaria, egreso hospitalario forzado y muerte domiciliaria a los 3 días del egreso por complicaciones, abarrotamiento en salas de espera sin triage, remisiones a otro nivel hospitalario sin que se cumplan los requerimientos ni consideraciones mínimos para dicha movilización, etc.- y a continuar postrados y vacilantes, anhelando un mejor Honduras. 

Aplaudo a todos esos médicos, enfermeras y personal asistencial quienes con temple y consciencia han asimilado esta realidad sin decaer, superándose a sí mismos al servir con candidez, eficiencia y humanismo a nuestra población hondureña. ¡Juntos, un mundo mejor es posible!

15 oct 2018

¡Érase una vez un paraíso llamado Honduras!

Érase una vez una Honduras empobrecida y sumida ante una atmósfera innegable de violencia e inseguridad social y la creciente problemática derivada de un bajo estándar de vida. Esta realidad, rechazada por muchos e ignorada por otros; quizás sólo avizorada por espectadores carentes de juicio incisivo, objetividad social e imparcialidad y protagonistas sin consciencia social, ciudadanos insípidos y absortos en una imagen distorsionada por plataformas de comunicación social en una sociedad cada vez más corroída y degenerada.

Un reciente informe del Banco Mundial señala a Honduras entre los 3 países más desiguales del mundo junto a Sudáfrica y Haití. Es evidente la falta de inversión, el desempleo/subempleo y la actividad económica reducida y "maquillada" por autoridades gubernamentales, los cuales muestran cínicamente cifras exorbitantes y un país robusto, creciente y sostenible. 

A nivel nacional la tasa de desempleo oscila el 6.7% y una alarmante tasa de subempleo del 44% de la población obrera, quienes a pesar de generar ingresos, estos no alcanzan el mínimo establecido por la ley. Después de una millonaria inversión gubernamental (cerca de 200 millones de dólares en programas de protección social en los últimos 3 años) el índice de pobreza nacional aumentó un 1.5%. Cerca de 2000 muertes violentas se contabilizaron sólo en el primer semestre del 2018. Según el FOSDEH, cerca de un 69% de la población vive en situaciones de pobreza y alrededor de un 40% en pobreza extrema [ hogares en su mayoría con un solo progenitor, niños(as) orillados a la explotación laboral y sexual en las calles, asedio del crimen organizado y bandas delictivas que operan impunemente vastos territorios en zonas cada vez más marginales con enormes dificultades en la obtención de agua potable, alimentación, una vivienda digna, salud y educación básica ].

Según reporte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos de América, el Instituto Nacional de Migración de los Estados Unidos Mexicanos, el Observatorio Consular y Migratorio de Honduras [Conmigho] y la Red Consular de Honduras acreditada en el exterior, indicó una disminución del 30.8% del índice migratorio hondureño en el 2017, aduciendo estos resultados al abordaje integral del gobierno hondureño junto a estrategias diplomáticas internacionales. 
Contrariando estas cifras, hace 2 días partió una caravana rumbo a los Estados Unidos de América desde la zona noroccidental del país con más de un millar de hondureños, entre ellos niños y personas con discapacidad física, quienes justifican este éxodo a la falta de seguridad y la pésima calidad de vida de la mayoría de hondureños. La caravana continúa a pesar de las recientes declaraciones de los gobiernos de Guatemala, México y los Estados Unidos de América quienes exigen se cumplan sus leyes inmigratorias. 

Continuará ...